Bienvenidos

Después de tantos años de docencia, decidí que era el momento de comenzar a compartir todo lo aprendido.
Espero que encuentren en este lugar, lo que han venido a buscar , tanto los que recién comienzan a recorrer este camino como los que ya llevan tiempo en él.
Ayúdenme a seguir disfrutando de la aventura de educar, ya no solo a los chicos, sino también a los grandes que todavían tengan ganas de hacerlo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Y llegamos al final

Después de mucho tiempo sin escribir (por tener un final de año complicado de tiempo y pocas ganas), hoy quiero hace un cierre.Y en este cierre, más que escribir, quiero invitar.
Durante muchos años propuse en mi aula una forma de trabajo que era "distinta". Como he contado muchas veces, me alegré hasta las lágrimas al leer el Diseño Curricular todavía fresquito, porque reconocía en su letra el espíritu de mi tarea.
Al tomar la Dirección de la EP 15, intenté contagiar a la gente que estaba y a la nueva, de mi entusiasmo. Ya pasaron dos años y puedo decir que si bien todo es perfectible, estoy orgullosa de lo que hemos logrado. Veo a la gente entusiasmarse conmigo, y "prenderse" en mis propuestas, que la mayoría de las veces les complican la vida, pero lo hacen igual y con alegría. Siento que están felices de formar parte de este EQUIPO de trabajo conformado por más de 50 personas.
Pero no quiero seguir escribiendo, les dije que esta vez quería invitar. Entonces los invito a entrar al face de la escuela, que se llama JUAN BAUTISTA ALBERDI ESCUELA PRIMARIA,  sólo para ver imágenes...dicen que valen más de mil palabras, entonces me dejo de hablar.
Felices vacaciones
https://www.facebook.com/marina.cangaro.3

sábado, 17 de agosto de 2013

Evitar el fracaso

En nuestra profesión, muchas veces nos sentimos frustrados ante un alumno al que no podemos ayudar o que a pesar de nustra ayuda, parece estar siempre en el mismo lugar. Todos alguna vez en nuestra carrera, nos hemos encontrado con esos chicos que parecen no tener ningún interés en nada, o que al comenzar la jornada, trabajan y de a poco los atrapa el desgano y no hacen más nada. Muchas veces están defasados en edad, producto de varias repitencias (fracasos).
La experiencia me demostró, que la mayoría de las veces, esos chicos dejan de intentarlo, cuando sienten otra vez el fracaso de no poder resolver algo.
Piensen en lo que más les cuesta hacer (para algunos será dar vuelta una tortilla, o correr durante 20 minutos seguidos, o memorizar una poesía) e imaginen que cada día alguien los obliga a hacerlo. Al principio lo intentarán, pero si permanece la imposibilidad de hacerlo comenzarán a sentirlo como un fastidio y por último, como un fracaso y por supuesto abandonarían. Ahora piensen qué diferente sería si quién les pide que lo hagan, se detuviera a ver dónde radica la dificultad y los ayudara a solucionarla para poder adquirir la destreza. En nuestro ejemplo de la tortilla podría ser que la persona no lubrica la sartén y cada vez que lo intenta, esta se rompe. Sólo con remediar esto podría seguirse adelante con la práctica y lograr una tortilla entera.
Les cuento a continuación una situación real, que puede serles de ayuda.
Una docente de segundo ciclo, me comentó muy preocupada (y doy fe de que es así, ya que es sumamente comprometida y se aflige cuando no puede ayudar a sus chicos), que tenía un alumno con las características que mencioné en el primer párrafo. Cuando le sugerí evaluarlo individualmente para conocer los conocimientos previos del niño y trabajar a partir de allí, me explicó que lo había intentado pero al poco rato de comenzar él se negaba a seguir. Le pedí que lo trajera a trabajar conmigo y vería si podía evaluarlo en el ámbito más íntimo de la Dirección (ya sé que esto es función de OA, OE pero me gusta seguir en contacto pedagógico con los chicos a pesar del cargo y por eso algunas veces los "invado" en su trabajo).
Cuando llegó, con una hoja en la mano y un lápiz, se sentó, casi no me miraba, y se lo veía incómodo ante la posibilidad de una nueva evaluación. Nos saludamos y comenzamos a conversar de cómo eran sus días en la escuela, cómo se sentía en este lugar y cuáles eran sus intereses. Me sorprendió sobremanera que me respondiera que prefería matemática a otras áreas. Le propuse entonces que me ayude a "investigar" qué contenidos sabía de esa área y en cuáles teníamos que prestarle ayuda. Para ello comenzamos con un dictado numérico. Lo primero que observé (y por supuesto regirtré, porque uno después se olvida, y todo es válido al momento de pensar nuevas estrategias), era que tardaba mucho para escribir los números. Lo hacía de una manera sumamente prolija, lo que lo hacía tardar, pero además pensaba detenidamente antes de poner cada una de las cifras que conformaban el número. Si se le daba el tiempo, los escribía correctamente. Mientras él hacía lo suyo, comencé a imaginarme un situación de clase en la que la maestra tomara una evaluación de matemática y dictara a la totalidad de los alumnos. Este chico, que tardaba visiblemente el doble que los otros, trataría de apurarse para seguir el ritmo de los demás y así seguramente equivocarse, o se tomaría su tiempo, pero al querer seguir, ya se habría perdido dos o tres números y ante la evidencia, abandonaría el dictado. Siempre a su ritmo, fui dictándole números cada vez más complejos, con ceros en el medio o mayor cantidad de cifras y los escribía, hasta que llegué a su techo y paramos.
A continuación, y antes de escribir una situación problemática que le iba a dar, le pregunté si podía leer solo y señalándome una hoja en cursiva que tenía sobre mi escritorio me dijo:-En esta letra me cuesta mucho. Entonces redacté este problema de suma, escrito en imprenta mayúscula:
PARA MI CUMPLE, MI TÍO ME REGALÓ 50 PESOS, MI MAMÁ 15 Y YO TENÍA 20. ¿CUÁNTO DINERO TENGO AHORA? Lo leyó solo y me dijo que había que sumar. Le dije que lo resolviera con la estrategia que quisiera. Como era de esperar hizo la cuenta. Puso arriba el 50 y debajo de él, el 15 y el 20 uno al lado del otro. Es decir que abajo del 50 puso1520 y sumó. Le pregunté si hacía compras y manejaba dinero, a lo que me contestó que sí. Entonces le ofrecí billetes y monedas y con ellos resolvió sin dudar y correctamente el problema. Lo comparamos con la cuenta y vimos cómo ubicar los números para que den ese resultado. También el por qué de esa ubicación. De la misma manera, con billetes y monedas, resolvió perfectamente otros problemas de suma, resta división y multiplicación. El problema de división decía que 160 pesos debían ser repartidos entre dos hermanos. Tomó un billete de 100, uno de 50 y uno de 10. Cuando se dispuso a resolver, me sorprendió la naturalidad con la que dijo:- Mejor va a ser con estos. Y cambió el de 100 por dos de 50 y el de 50 por 5 de 10. Al quedarle 50+50+10+10+10+10+10+10, dividió rápidamente y dijo:-80 para cada uno.
Para estas alturas, le pregunté si estaba cansado (ya había pasado como una hora) y me contestó que no, entonces seguimos con Prácticas del lenguaje.
Leyó un texto literario en imprenta mayúscula con ilustraciones y me lo contó, sin problemas.
A continuación le ofrecí un texto informativo en imprenta minúscula y descubrí tres cosas, una que confunde algunas letras (d con b, por ejemplo) y eso lo hace interpretar mal la palabra, otra que su vocabulario es tan limitado que ante cualquier palabra que desconoce, si no tiene alguien que lo guié en la comprensión, no entiende, y por último, que como le da vergüenza trabarse, aunque algunas palabras las lee mal, sigue adelante. Resultado: no puede explicar lo que leyó porque no lo comprendió, aunque se lo ayude a través de preguntas que lo guién. Lo que falló es la lectura
Para finalizar le dicté algo con la libertad de que use el tipo de letra que quisiera y por supuesto eligió imprenta mayúscula. Escribió sin omisiones.
Pasamos juntos dos horas.
Este tipo de intervenciones, carece de valor, si no se usan posteriormente como insumos para ayudar a ese chico. Basándonos en lo observado, ahora podemos preparar actividades de matemática que requieran usar el campo numérico que maneja y situaciones que pueda resolver con billetes y monedas, para llevarlo ayudarlo a que avance a partir de allí a otras estrategias, pero si no puede o se siente más seguro con esa y le permite resolver satisfactoriamente, bienvenido sea. De esa manera no fracasa
En Prácticas del lenguaje, es obvio que deberá leer y escribir en imprenta mayúscula y los textos tendrán que ser en un principio cortos y con vocabulario sencillo, para ir complejizándolos en la  medida que sea posible. También trabajar con otros a partir de lecturas compartidas que puedan guiarlo en su comprensión y sobre la construcción grupal de textos
Conclusión: sería mucho más sencillo que todos los alumnos aprendan lo mismo y al mismo tiempo, pero eso no es real. Así como no todos los bebés aprenden a caminar a los 12 meses, lo mismo ocurre en la escuela. Cada uno tiene su ritmo, y si no lo respetamos, no logramos nada, porque son proceso que se dan internamente en el individuo. Nuestro desafío es descubrir los conocimientos previos y el ritmo de cada uno y a partir de allí guiarlo en el proceso de aprendizaje.
Este desafío permitirá que ambos (el niño y nosotros) no suframos el fracaso.

lunes, 10 de junio de 2013

Intervención docente

Hace unos días, en una reunión de personal, una docente, con tono de reclamo dijo:
_¿Y qué pasa cuando a uno le toca en 4º grado un alumno que no sabe leer?
Yo contesté:
_Lo alfabetizás, ese es tu trabajo
Aunque suene antipática mi respuesta y considerando que un alumno en 4º debería ser alfabético, caben a mi entender, varias apreciaciones:
*Qué está diciendo un maestro cuando dice que su alumno "no sabe leer". ¿Que no puede leer en cursiva?¿Qué deletrea cuando lee aún en imprenta?¿Que lee pero no entiende ?¿Que no se atreve a leer delante de otros?¿Que se encuentra en un momento de su proceso de adquisición de la lecto-escritura en el que aún no puede leer ni siquiera palabras sencillas?Etc
Como siempre los distintos criterios hacen la diferencia
Por supuesto que se espera que al llegar a 4º un niño pueda tener una lectura corriente, aunque no sea expresiva. Pero puede haber diferentes motivos para que no sea así. Puede que el alumno esté en Proyecto de Integración y entonces se lo promueve porque viene haciendo doble cada año, que se haya hecho una promoción social porque tiene 12 años y se encontraba en 3º grado, que no haya tenido un acompañamiento en su trayectoria escolar que le haya permitido alcanzar los objetivos, que su docente anterior lo haya promovido porque realizó un importante proceso en 3º y lo incentivó pasando de grado, etc. Cada caso es único y cada maestra decide en conjunto con Dirección y EOE cuando son casos de difícil solución.
Pero el maestro que toma un grado, DEBE, luego de hacer un exhaustivo diagnóstico,que le permita conocer dónde se encuentra cada uno, acercarles, con su intervención precisa, lo que necesitan para avanzar. El aula es un conjunto de heterogeneidades y así debemos entenderlo para poder trabajar.
Si un grupo grande de alumnos tiene lectura corriente y sólo falta alcanzar la expresión, a través de actividades que estén siempre de un contexto, que puede ser de estudio o de placer, los acercará sistemáticamente al tipo de lectura deseada. Pero si tiene dentro del grupo, alumnos que aún no leen solos, hará que se nutran del trabajo del grupo grande cuando se trabaja en el pizarrón, cuando hacen construcciones grupales de escritura, lecturas compartidas,etc pero siempre deberá haber un momento en la clase, en que se le ofrezca la atención personalizada que necesita leyendo con él algún texto más corto para estimularlo, leer un texto ya leido para que tome confianza revisitando algo conocido, lo invitará a leer con su compañero de mesa un sencillo texto de interés para lo que se está estudiando y que a partir de él realice su aporte, etc. Hay infinidad de documentos de apoyo a los que los docentes tenemos acceso (además del DC) que nos pueden orientar en las situaciones de enseñanza que podemos utilizar
Pero repito una y otra vez, la diferencia está en la actitud. La diferencia es la intervención.Desde el escritorio no se puede intervenir, el alumno necesite un docente que esté a la par, tendiendo una mano afectuosa que lo guíe. Siempre estamos a tiempo

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Quién repite?

Hace unos días, llegó a la escuela una Sra que quería inscribir a su hijo, proveniente de otra escuela pública.En el relato contó que el nene había cursado casi todo primer grado con una maestra suplente. Que los últimos días de clases se había reintegrado la maestra titular y al evaluarlo, le dijo que su hijo debía repetir primero.La familia aceptó pero lo cambió de escuela.
Transcurridos unos días, luego del ingreso a nuestra escuela (en 1º), se acercó la maestra del niño para decirme que lo había evaluado y que este debería estar en segundo grado, pues tenía adquiridos los contenidos mínimos de primero.Se realizó lo que llamamos promoción diferida y el nene está en segundo.
¿Por qué pasan estas cosas? Porque muchas escuelas no tienen un Proyecto de evaluación institucional que permita acuerdos con respecto a qué es lo que se evalúa, cuáles son los criterios y ...muy importante...cuáles serán considerados contenidos mínimos de cada grado para poder acceder a la promoción (o pasar de grado bah)
Si esto está estipulado a nivel institucional, no importa quién sea el docente que evalúa, sólo deberá remitirse  a los acuerdos y consultándolo con el resto del equipo docente que trabaja con el alumno,definirán la promoción o no. Esos contenidos mínimos deberán servirle de guía. ENTONCES NO SERÁ UN CRITERIO PERSONAL, SINO INSTITUCIONAL.
Si estás en una escuela en la que no se han hecho estos acuerdos (me ha pasado muchas veces), podés hacerlo con tu paralela y así definir, aunque sea, acuerdos comunes que permitan que niños del mismo grado en la misma escuela, que han adquirido los mismos contenidos, o no, promuevan o no.
Este es el momento.El inicio del año.Suerte